¿Por qué Bitcoin ha subido tanto y para dónde va?



Logramos romper la barrera de los $50K, pero nos faltó fuerza. La idea no es romper la barrera por unos centavos para volver a bajar a la banda de los $40K. Se trata de romper definitivamente y adoptar un nuevo soporte. Mucho ha pasado desde el anuncio de PayPal. Y, desde entonces, muchos actores de importancia han seguido los pasos de la plataforma de pagos convirtiéndose en compradores de Bitcoin.  Claro que esta última ola alcista se la debemos a Tesla y a MasterCard. He ahí el renovado entusiasmo de los últimos días. 

La validación genera optimismo. Y el optimismo genera compras. Las compras suben el precio. Y la subida del precio se convierte en una profecía autocumplida, porque a su vez atrae a más compradores. ¿Apreciación alcista, burbuja especulativa, FOMO, u oportunidades de la vida? Llámese como se llame. Pero así es Bitcoin. 

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Obviamente que la especulación financiera no nació con Bitcoin. De hecho, este boom no es exclusividad de Bitcoin. Bitcoin ha sido tan solo uno de los beneficiarios de un boom mucho más amplio. Esta exuberancia que vemos en los mercados financieros es esencialmente artificial. Es decir, es inducida por la liquidez circulante. Se podría decir que es responsabilidad de los mercados de capitales. Un mercado de capitales controlado principalmente por los bancos centrales. Por la Reserva Federal de los Estados Unidos en primer lugar. 

En otras palabras, está lloviendo dinero. Pero el dinero no está cayendo directamente al suelo. Se acumula en el techo. Lo que ha creado dos realidades muy distintas. Los de arriba y los de abajo. Los de arriba están recibiendo un diluvio de liquidez y los de abajo están recibiendo las goteras. Es decir, la política monetaria de la FED ha beneficiado principalmente a Wall Street creando una recuperación en forma de K. La gran ausente ha sido la política fiscal. La inversión en la economía real no ha estado presente. La deflación ha golpeado fuertemente a la economía, porque el dinero se ha utilizado casi en su totalidad para inflar el valor de los activos financieros. Bitcoin incluido. 

Aquí el problema no es la inflación. De hecho, es lo contrario. El problema es la deflación. Esta deflación ha sido causada por una caída de la demanda producto de la crisis del coronavirus. Ahora bien, los bancos centrales hacen bien en inyectar liquidez para subir la demanda y reanimar la economía. La falla radica en los Gobiernos y su inadecuada política fiscal. Es decir, no están invirtiendo en la gente. La asimetría de los estímulos es lo que ha causado una recuperación tan desigual. 

Para bien o para mal, lo cierto es que la liquidez ha generado un boom en los mercados financieros. Los activos financieros están por las nubes y la especulación está en boga. El sector tecnología y financiero se han beneficiado mucho gracias a la aceleración del proceso de digitalización impulsado durante la crisis del coronavirus. Bueno, Bitcoin se ha mezclado en todo esto. De hecho, es la combinación de varias cosas: El auge fintech, las redes sociales, las big tech, la digitalización y la liquidez. En resumen, hay interés y hay dinero. 

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Los millennials, los robinhood traders, el trading social, los pagos digitales e internet como un todo se han unido para especular en las tendencias del futuro. Una de ellas es Bitcoin. La gente quiere opciones. Y las empresas saben que la diversidad es el futuro.

Elon Musk es un mago de la publicidad y conoce a los millennials como nadie. Claro que Tesla es una acción sobrevalorada. Su capitalización de mercado no se sustenta por las ventas. Se sustenta por elementos subjetivos. Tesla es esencialmente la promesa de un futuro posible. Pero, nos guste o no, en el mundo de hoy esto es suficiente. 

Elon Musk anda como pez en el agua dentro del mundo Bitcoin, porque Bitcoin es un activo meramente fiduciario. Lo que en realidad quiere decir que Bitcoin se sustenta por elementos subjetivos. Bitcoin no tiene que presentar reportes de ventas e ingresos. Bitcoin es su tasa de cambio. El encuentro de compradores y vendedores. Su valor está en la mente de la gente. Elon Musk sabe bastante de eso. Compró Bitcoin con la venta de acciones de Tesla. Un movimiento bastante inteligente. De hecho, Tesla con su compra ya ha ganado más dinero que con la venta de sus productos. 

El éxito económico de Elon Musk siempre ha estado en el frenesí especulativo que despiertan sus proyectos. Es decir, nunca ha sido un gran industrial con éxito de ventas. Eso es lo nos promete. Pero su fortuna nació de la especulación de los inversores. O sea, recaudando capitales. Bitcoin le cae como anillo al dedo. Y Bitcoin tiene en él un gran aliado, que con un tweet puede mover el precio. Debemos recordar que Bitcoin es un activo basado en la fe. Si hay fe, hay valor. 

El caso de PayPal y MasterCard es ligeramente diferente a la inversión por parte de Tesla. Su acercamiento a Bitcoin es una búsqueda constante por ofrecerle al usuario más opciones. Obvio que no se trata de la revolución libertaria del patrón Bitcoin. No se trata de eso. Aquí no estamos hablando de la abolición del dólar, el fin de los bancos o la separación del Estado y la economía. Aquí lo que priva es el pragmatismo. MasterCard vio una oportunidad y la tomó. Ellos saben muy bien que deben ofrecer la opción Bitcoin, porque, tarde o temprano, su competencia lo hará. La gente quiere opciones. No quieren la moneda única y privada de la utopía liberaría, pero sí quieren la opción Bitcoin en un mundo plural. 

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Bitcoin llegó para quedarse. Y el entusiasmo seguramente continuará debido a nuevos anuncios. El tema más delicado de aquí en adelante será la regulación. La regulación definitivamente puede acabar con la fiesta. Un político ambicioso o un funcionario en busca de un trofeo puede ser muy peligroso. Aquí podemos tener un revés en caso de que se inicie una cacería de brujas en contra de Bitcoin. 

Ahora bien, todos tienen su atención en la crisis del coronavirus. Además, en la medida que más empresas se conviertan en compradores de Bitcoin, Bitcoin se convertirá en algo demasiado grande para caer (“Too big to fail”). En un futuro no muy lejano, una caída de Bitcoin podría perjudicar a los principales fondos de inversión del mundo. Ninguna autoridad querrá ser la responsable de dicha caída, porque eso significa que muchos inversores sufrirán el golpe. Eso tendría un costo político muy alto.  

Bitcoin ha subido de precio, porque el capital institucional está comprando.  Y ellos están comprando, porque tienen la liquidez para hacerlo. El sector Fintech es tendencia. Y Bitcoin es una opción muy atractiva dentro de esa tendencia. Vienen más anuncios, más compradores, y más productos relacionados a Bitcoin. Sin embargo, también debemos estar preparados para una mayor presión regulatoria en el futuro. Por otro lado, también debemos estar preparados para cuando los bancos centrales comiencen a retirar liquidez del sistema. Bitcoin tiene futuro. Pero no podemos asumir que todo será color de rosas. 



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