Cardano en el top-3, Recuperación del precio de Bitcoin, alcistas comprando la caída y mucho más



Lo único cierto es lo incierto. En el caso de Bitcoin, esto aplica mucho más. ¡Bitcoin bajó! ¡Bitcoin subió! ¡Bitcoin volvió a bajar! Nadie es adivino. Y nadie sabe realmente el rumbo del mercado. Quien te diga que conoce el futuro miente. Lo que realmente tenemos son suposiciones sobre el futuro. Apostamos a las probabilidades. Pero no podemos dar nada por sentado. Pero, bueno, total, la marea sube. La marea baja. Lo importante es seguir nadando. ¡Vaya semana!

Ahora bien, hablemos de las criptonoticias más populares de estos últimos 7 días. 

No es raro en este espacio que una criptomoneda aumente violentamente de precio debido a una noticia favorable. Hay anuncios que generan entusiasmo. Y el entusiasmo atrae nuevos compradores. En este espacio, sobre todo en un periodo alcista, ese es el pan nuestro de todos los días. En el corto plazo, cualquier cosa puede pasar. Sin embargo, bien sabemos que las cosas son muy distintas en el largo plazo. ¿Cardano sobrevivirá en el tiempo? 

Los traders hacen fiesta con los vaivenes del precio. Algo muy válido a mi parecer. Algunos proyectos entran en auge de repente. Y, del mismo modo, algunos caen en picada una vez que el auge pasa. Yo no dudo en el futuro de Bitcoin. Sin embargo, no pude decir lo mismo de los demás proyectos en el top 10. ¿Dónde estarán en 10 años las criptos que hoy encabezan la famosa lista de coinmarketcap? Si tomamos como referencia los últimos 5 años, sabemos que la rotación ha sido tremenda. Grandes promesas se han ido a la cañería de un día para el otro. Y lo mismo podría pasar con las que hoy ostentan el fulano top 10. 

La gran pregunta: ¿Hay lugar en este mundo para dos plataformas inteligentes? ¿Acaso puede Cardano destronar a Ethereum? No lo sé. Pero, por los momentos, me atrevería a decir que no. En primer lugar, la comunidad de Ethereum es demasiado grande para desaparecer. Cualquier mejora del código es realizable. Y, en segundo lugar, me parece que en el mundillo de las plataformas inteligentes el efecto red pesa bastante. En otras palabras, Ethereum tiene una gran ventaja sobre Cardano. 

No sé. Creo que en Cardano hay mucha ciencia. Pero poca comunidad. Parece el show de un solo hombre. A One Man Show. Y así no se puede ir al baile. Ciertamente que en Cardano saben muchísimo de programación y criptografía. Sin embargo, Ethereum puede copiar las mejoras de Cardano en un 2 x 3. Por otro lado, no es fácil para Cardano construir una comunidad comparable a la de Ethereum. En fin, no es mi área, porque yo en lo personal le dedica casi todo mi tiempo a Bitcoin. Pero supongo que el tiempo será el que nos dirá el destino de Cardano. 

Debido a sus raíces contraculturales, la comunidad cripto se cree una isla en el medio de la nada. Algo así como monjes medievales que viajan para establecerse en tierras baldías y construir de cero un paraíso terrenal. Es decir, una especie de Atlantis o Dorado. Lo que podemos ver claramente en la prensa especializada. Si el precio de Bitcoin sube, es porque el mundo está descubriendo las bondades de Bitcoin. Pero si el precio de Bitcoin baja, simplemente se trata de una ceguera temporal. En otras palabras, el mundo más allá de Bitcoin no existe. (Casi) Nadie habla de las tasas de interés. De la política monetaria. De la política fiscal. De la debilidad o fortaleza del dólar. Del S&P 500. Del Dow Jones. 

“Un Bitcoin es un Bitcoin” se dice con arrogante ingenuidad. Resulta ser que, para algunos, la tasa de intercambio no importa. Es decir, al parecer, compramos Bitcoin por amor al arte. “Un Bitcoin es un Bitcoin” y esto nos hace feliz. Tengo Bitcoin y eso es suficiente. Bueno, de pronto, a muchos de nosotros sí nos importa la tasa de intercambio. De pronto, invertimos en Bitcoin esperando que aumente de precio y de esta manera poder adquirir bienes y servicios en el mundo real algún día. ¿Invertir en Bitcoin por el solo hecho de tener Bitcoin? ¿Un Bitcoin es un Bitcoin? Para mí, un Bitcoin es (potencialmente) comida, casa, carro, viajes, capital, etc. La tasa importa bastante, porque no es lo mismo un Bitcoin en $1 que un Bitcoin en un millón de dólares. En un millón de dólares, podría comprar más cosas que en $1. ¿De qué me serviría un Bitcoin sin tasa de intercambio? 

Menciono todo esto, porque la realidad, nos guste o no, es que Bitcoin no es una isla. Bitcoin es una serie de pares de intercambio, siendo el par Bitcoin-dólar el más importante de todos. Y un par, queridos amigos, se compone de dos partes. Es decir, lo que ocurre de un lado afecta el todo. En resumen, la debilidad o fortaleza del dólar tiene mucho que ver con los vaivenes del precio de Bitcoin. De hecho, es una de las variables más relevantes, e, irónicamente, una de las más ignoradas. ¿Por qué? Porque, debido a un asunto de doctrina, pretendemos que somos una isla. Nos negamos a confesar que el dólar puede ser la causa o efecto de nada. Según la doctrina, el dólar es el enemigo a vencer. En la práctica, sin embargo, las acciones de la Reserva Federal influyen muchísimo en el precio de Bitcoin. Así de sencillo. Duélale a quien le duela. Pero esa es la cruda realidad. 

Ya está resultado evidente que todavía no tenemos la suficiente fuerza para mantenernos por encima de los $50K por mucho tiempo. Se han hecho varias pruebas, pero la barrera es más dura de lo anticipado. Superarla es posible. Pero, para conquistarla definitivamente, aún nos falta tiempo. En estos momentos, estamos en una fase exploratoria. El precio se está descubriendo. Todavía no es $50K, pero parece haber consenso de que sí se ubica en algún punto por encima de los $43K. Ahora nos toca esperar. 

Si bien es cierto que hay muchísima liquidez circulando desenfrenadamente por los mercados financieros, también es cierto que hay mucha incertidumbre. Ese miedo se traduce en volatilidad. La economía está emitiendo señales mixtas.  Y todos los días es un mundo nuevo. Es decir, nuestras ideas sobre el futuro cambian a cada momento. Un día todo es positivo y el optimismo se impone. Pero luego surge un revés y retorna el pesimismo. ¿Habrá inflación? ¿Vendrá un crash? ¿Recortarán las tasas de interés? ¿Subió la tasa de desempleo? ¿Se está sobrecalentando la economía? ¿Vienen más estímulos? La cosa no está muy fácil de descifrar. Y los mercados bailan violentamente ante tanta incertidumbre. 



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